¿Qué magia tienen los cuentos que tanto nos gustan? La comunicación a través de ellos ha sido desde el inicio del lenguaje un vehículo estupendo para transmitir los valores de cada cultura. A continuación, os dejo un cuento sobre la cooperación, por sí queréis dedicarle unos minutos. Proviene de una de las 28 etnias que pueblan Burkina Faso (tierra de dignidad) , es una parte de lo que fue el Imperio Mossi en África. Lo he rescatado de una recopilación de cuentos escrita por Carmen Ibarlucea Paredes, a mi me gustó mucho leerlo y hoy mi hija me lo ha leído para compartirlo con todos vosotr@s.
" Erase una vez en una pequeña población, de vida tranquila y ordenada, dos lagartijas se enredaron a pelear enfurecidas, no ha llegado a saberse la razón pues nadie mostró interés por el altercado, excepto un perro que al pasar junto a ellas y verlas mordiéndose furiosas, las contempló con horror. El perro no podía permanecer impasible ante aquel doloroso espectáculo y se interpuso entre las lagartijas intentando separarlas. - Chicas, chicas, dejad de pelear. No veis que os vais a hacer daño. Seguro que podemos solucionarlo hablando, por favor, dejad de pelear.
Pero lejos de desistir, las lagartijas furiosas también golpearon y mordieron al perro. Viendo que no podía separarlas, decidió que era mejor buscar otra estrategia, pues veía con claridad que nada bueno podía resultar de una pelea como aquella. Fue entonces cuando decidió buscar ayuda, seguro de que cualquiera vería como él la necesidad de parar aquella pelea, y creyó conveniente ir en busca de un experto en resolver conflictos. Repasó la lista de sus conocidos y rápidamente se puso en camino para conversar con el gallo, que le parecía que al vivir con una familia tan extensa, tantas gallinas y tantos polluelos, era seguro que tendría experiencia más que probada en apaciguar peleas.
- Amigo gallo, necesito de su ayuda, hay dos lagartijas que se están peleando y no me quieren hacer caso. Por favor, acompáñame y pongamos paz entre ellas.
- Pero perro, amigo mío. Yo ya tengo bastante con mis propios problemas, no vengas a contarme peleas de lagartijas que nada tiene que ver conmigo, déjame vivir tranquilo.
El perro, que era tenaz en la consecución de sus objetivos, no se desanimó y continuó penando. Quizás no necesitaba un experto, muy posiblemente era mejor buscar a alguien grande y fuerte que con su sóla presencia impusiera respeto, así las lagartijas al verlo aparecer se sentirían cohibidas y dejarían de pelear... Pero sí eso no sucedía, al menos alguien muy fuerte podría contenerlas sin que le dolieran sus mordeduras y sus arañazos. Piensa, piensa que te piensa, el perro repasó toda la lista de sus amistades, hasta llegar al burro, ¡caray! aquel era un magnífico candidato.
Acudió junto a su casa y se sentó a esperar, el burro trabajaba en los cultivos y no llegaba hasta que el sol no empezaba su camino descendente en el horizonte.
- Amigo burro, ¿ Cómo estás hoy ? acudo a tí porque se que me ayudarás. Verás hay dos lagartijas que están enzarzadas en una pelea brutal y no he podido detenerlas. Sí tú me acompañas seguro que a tí te harán caso.
- Muy bien, ¿cómo se llaman tus amigas?
- No lo se, nunca las había visto...
- ¿Entonces? no las conoces de nada y quieres que yo vaya a meterme en sus asuntos. Mira perro, yo por tí haría lo que sea, porque somos amigos... Pero por unas lagartijas que no conozco no voy a perder mi tiempo de descanso. Llevo todo el día trabajando sin parar y tengo hambre, dejamé comer y deja de preocuparte por esas lagartijas.
Entre tanto, las lagartijas que continuaban en su lucha, habían trepado por la pared de una casa y se estaban peleando sobre el tejado de paja seca ( no olvidar que es un cuento africano ) y con tanto golpe y tanta carrera, la paja comenzó a ceder y fue cayendo dentro de la casa. En la casa vivía una anciana, muy muy anciana, que se encontraba preparando su comida de la noche, y al caer la paja seca sobre el fuego comenzó a formarse una gran nube de humo que llenó el interior de la vivienda.
La anciana intentaba salir, pero la lentitud de sus movimientos y los ojos cegados por el humo la hicieron chocar con los enseres que había en la vivienda.
- ¡ Ayuda !... ayuda ... ayuda ... ayuda, gritaba cada vez de forma más débil.
La nube de humo se elevaba sobre el tejado. Los habitantes del pueblo la contemplaban horrorizados, y a la voz de incendio todos se pusieron en marcha. Alguien intentó entrar en la casa, pero el tejado se había desplomado impidiendo la entrada. Otras personas corrieron al pozo para transportar agua, el dueño del burro lo cargó con cantaros y lo tuvo haciendo viajes hasta que el inciendio se dio por terminado.
Cuando el incendio estuvo apagado y al fin pudieron llegar junto a la anciana, la encontraron como dormida. Debido al humo había muerto por asfixia.
Sus vecinos y familiares entristecidos por la perdida declararon un día de luto para celebrar los funerales, que realizaron según es su tradición. No debemos olvidar que estamos en Burkina Faso, así que organizaron una gran fiesta con la que celebrar que aquella mujer había disfrutado de una larga vida, lo que da grandes oportunidades para ser feliz.
Como sabéis de sobra, las fiestas básicamente tienen los mismo componentes en todas las culturas, nada se celebra sin compartir una buena comida y sin la música. Por eso, para celebrar aquella fiesta decidieron usar unas cuantas gallinas y ... un gallo ¿ Sabéis cuál ? "
"Podemos tener todos los medios de comunicación del mundo, pero nada, absolutamente nada, sustituye la mirada del ser humano" (Paulo Coelho)
Muy bueno el cuento y las citas de Freire y Paulo Coelho.
ResponderEliminarMuy bueno el cuento.Siempre invitan a la reflexión.Gracias por compartirlo.
ResponderEliminarUn saludo!!
¡Qué razón tiene Coelho!
ResponderEliminarGracias compañeros, sin vuestr@s comentarios este blog no tendría vida... ¡Saludos cordiales!
ResponderEliminarTe ha quedado superchulo tu blog. Te dejo un pensamiento:
ResponderEliminar"Los libros son el alimento del alma. Sirven para madurar, para crecer,para comprender mejor el mundo. Lo mejor de los libros es compartirlos. Cuando compartes un libro, compartes miradas, voces, sueños, palabras, emociones..."
¡Qué bonito pensamiento, Mª Angeles! Muchísimas gracias.
ResponderEliminarEfectivamente el poder de los cuentos es mayor de lo que nosotros pensamos. Trabajo en una escuela infantil y los uso a diario.
ResponderEliminarMe uno a los pensamientos de Mª Angeles y de Paulo Coelho.
Un saludo
Muchas gracias Raquel. En el tema 6 de psicología del desarrollo, hace referencia a esta reflexión que tu comentas acerca de tu trabajo diario. (¡qué hermoso trabajo, por cierto!) Los autores nos explican como los pequeños infantes incorporan la competencia narrativa y la utilizan en su día a día. Maravilloso utilizar los cuentos para transmitir buenos valores.
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