Hoy y siempre necesitaremos directores capaces de recrear y crear belleza. A todas las áreas podemos extrapolar la necesidad de hacer, transmitir y recibir la vida con amor y entusiasmo. En esta nueva sociedad en la que vivimos cambiante y creadora de conocimiento en comunidad, todos somos grandes directores de orquesta. Aunque no podamos llegar a lejanos lugares donde se sufre día a día, sí podemos aportar nuestro pequeño grano de arena "aquí" donde cada uno de nosotros está, donde nos movemos diariamente. Seamos directores de la vida; sin olvidarnos cada mañana del maravilloso regalo de la creación.
Tuve la suerte de levantarme el día 1 de Enero de 2010 y encontrarme a Georges Prétre dando el concierto de año nuevo, disfruté como sí estuvieramos en Viena... junto a mi familia. Sencillamente maravilloso. Espero que os guste tanto como a nosotros.
¡¡ óle, un regalo de año nuevo!!
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